
Chucho Valdés, líder del grupo Irakere, de fama internacional, es
el músico de jazz más conocido de Cuba. Según la revista Jazziz,
Jesús "Chucho" Valdés es "el pianista más completo
en el mundo."
Valdés puede conducir a una muchedumbre de gente
que baila a un frenesí, tocando los ritmos complejos de las
tradiciones religiosas africanas de Cuba, interpretando a los clásicos
con técnica impecable y en solitario ejecutando cualquier estilo de
jazz imaginable.
Excluido del mercado norteamericano durante muchos años
debido al embargo estadounidense de Cuba, Valdés, pasados los 50 años,
está en la plenitud de sus facultades y es ahora cuando empieza a
recibir el reconocimiento que se merece fuera de Cuba.
Chucho Valdés, nacido en 1941, empezó a tocar el piano a la edad
de tres años. Su primer maestro fue su padre, un pianista bien
conocido, el compositor y director de orquesta Bebo Valdés.
A una
edad todavía joven se encontraba rodeado de una compañía tan
distinguida como el cantante al que todos querían, Beny Moré, ey el
célebre pianista Ernesto Lecuona, entre otros. Valdés estudió piano
más tarde con Zenaida Romeu y Rosario Franco.
A la edad de 16, el
joven prodigio organizó su primer trío de jazz y a los 18 ya había
grabado dos discos de 45 de rpm con RCA Victor. En 1965 se unió a la
orquesta de Elio Revé.
Valdés formaba parte de un grupo de músicos sofisticados de La
Habana que eran seguidores del jazz, y en 1967 co-fundó la famosa
Orquesta de Música Moderna, para la que también compuso.
En 1969 creó
una de sus primeras obras de gran escala, la "Misa Negra,"
en la que su estilo ya era evidente: un piano tocado rítmicamente,
como si fuera un percusionista experto, con jazz complejo y armonías
clásicas.
En 1973, junto con otros miembros de la Orquesta de Música Moderna
--entre os que se encontraban el saxofonista Paquito D'Rivera, el
guitarrista Carlos Emilio y el bajista Carlitos del Puerto--Valdés
fundó Irakere, un grupo que ahora es legendario y que transformó la
música popular cubana. Su impacto en la música cubana con su primer
éxito, "Bacalao Con Pan," fue inmediato y decisivo.
Un
miembro de la orquesta, José Luis Cortés (hoy jefe de NG La Banda)
una vez dijo en una entrevista que si los Van Van eran los Beatles de
Cuba, Irakere era los Rolling Stones.
El grupo mantuvo una identidad dual del principio: una banda de
baile popular y un grupo intenso de virtuosos del jazz, que fusionaba
el espíritu afrocubano con una perspectiva amplia del jazz. Mucha de
la música moderna de baile cubana procede del timbre establecido por
Irakere, y muchos de los mejores instrumentistas de Cuba se dieron a
conocer tocando con la orquesta.
En 1978 hubo un breve deshielo, bajo la administración de Carter,
en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. se convirtió en el
primer grupo moderno cubano fichado por por un sello norteamericano (Columbia),
y su prier álbum ganó un Grammy--que se lo entregó el entonces
presidente de NARAS, Michael Greene, quince años más tarde. Ese
mismo año, Irakere también recorrió los Estados unidos como
telonero de Stephen Stills.
Aunque Valdés todavía aparece de vez en cuando con Irakere, en
los años recientes ha enfocado su tiempo y energía a desarrollar su
carrera en solitario. Desde mediados de los 1990 la visibilidad
creciente de Cuba como uno de los centros mundiales de la música, y
sus visitas más frecuentes a los Estados Unidos le ha dado la
oportunidad a muchos músicos, público y críticos para
familiarizarse con la m3soica de Valdés. En 1997 fue invitado
especial en la actuación del proyecto Cristol de Roy Hargrove,
integrado por numerosas estrellas del jazz, cuya grabación en La
Habana ganó un Grammy en 1998. También presentó conciertos en
solitario que recibieron los elogios unánimes de la crítica en el
Lincoln Center y el Instituto Smithsonian.
El 6'6" Valdés mide ... y resulta imponente. Su virtuosismo,
su oído rápido, su facilidad de captar la estructura y su
conocimiento del enciclopédico de todos estilos de música se ponen
al servicio del su forma dramática de tocar. Como escribió Peter
Watrous en el New York Times tras una actuación: "Los solos del
Sr. Valdés, mezclando racimos de notas brillantes salpicados con
tumbaos y desarrollos muy arriesgados que le trajeron varias ovaciones
en pie."
Parece ser que no hay ningún límite a los poderes musicales de
Chucho Valdés . Puede interpretar con los mejores improvisadores del
jazz, ser un salsero mágico, o tocar Debussy --todo lo anterior prácticamente
al mismo tiempo.
|